En el puente entre Centroeuropa y el sur de Europa, localizada directamente en el Adríatico, Croacia seduce con una mezcla atractiva de belleza paisajística, un clima agradable, placeres culinarios y lugares plagados de historia.

Consideramos esta combinación como irresistible y por ello ofrecemos una amplia gama de viajes exclusivos con parada en Croacia. Entre ellas naturalmente no puede faltar la visita de Dubrovnik, Split y Opatija.

Por consiguiente hoy les invitamos a conocer las tres ciudades más bellas del Adríatico a través de una corta incursión virtual:

Opatija – en el ambiente de la monarquía del Danubio

Comenzamos nuestro viaje en Opatija, la cual alcanzamos desde la capital eslovena de Ljubljana en dos cómodas horas de viaje.

La playa de la bahía de Kvarner es singularmente interesante, pues tanto el paseo marítimo como la excelente cocina mediterránea de los restaurantes de la zona, basada en marisco, fruta y verduras, invitan a relajarse y disfrutar del entorno. Por ello no sorprende que la ciudad se convirtiese en destino predilecto para tratamientos de salud y termales en tiempos de la monarquía austrohúngara. Hoy día multitud de domicilios señoriales son testigos de este esplendor pasado, los cuales admiraremos durante un paseo distendido al igual que el maravilloso parque de Split.

Este parque es un verdadero punto culminante, pues el romántico parque de Angiolina y Sveti Jakov no deja a nadie indiferente: colocado en el centro de Opatija en 1884, es rico no solo en especies autóctonas sino también en plantas exóticas. Las flores que pueden observar aqui les pueden resultar familiares, ya que no solo provienen de Japón, China y Australia, sino también de distintas regiones de América del Sur. Especialmente popular es la Camelia, la cual fue traída a la ciudad por primera vez por el patricio Iginio Scarpa a finales del siglo XIX para honrar a su mujer. En la actualidad no solo florece en muchos parques de la ciudad, incluso un jurado premia anualmente los ejemplares más hermosos.

Split – Historia a cada paso

La segunda estación de nuestro viaje conduce a Split, la segunda ciudad más grande de Croacia. La importancia de la ciudad para la región la delata la costumbre popular que elige esta ciudad portuaria como la capital de Dalmacia.

Naturalmente encontramos aquí también testigos de la historia. Esta vez los monumentos nos llevan incluso a viajar 1600 años en el pasado, ya que los orígenes de la ciudad se remontan al palacio de Diocleciano del siglo IV d.C.. Gracias a esta circunstancia el casco antiguo de Split entró en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, con razón, como podrán comprobar.

Pero no solo los romanos dejaron sus huellas en Split: los griegos, que se asentaron a mediados del Paleolítico en la región, la encontraron atractiva para crear una colonia en el siglo IV a. C.. En su agitada historia la ciudad sufrió asaltos tanto de ávaros y eslavos como de la soberanía veneciana y bizantina. Todo ello da como resultado una herencia cultural e histórica variopinta, la cual descubriremos en el marco de una visita guíada por Split. Así que tengan sus cámaras preparadas, los impresionantes monumentos y la inolvidable luz del verano de esta parte de Europa les invitarán no solo a la admiración, sino también a hacer instantáneas únicas.

Dubrovnik – la perla del Adríatico

Naturalmente un Tour por Croacia no puede finalizar sin una visita a Dubrovnik, la ciudad portuaria más conocida del país cautiva por su ubicación en las aguas verde esmeralda del mar Adríatico, el encanto mediterráneo de sus calles adoquinadas, su centro peatonal y su mar de tejados rojos. No es por ello de extrañar que Dubrovnik estimule la fantasía, de tal forma que la ciudad sea usada regularmente como escenario de series de televisión y películas. Juego de Tronos no solo se encuentra en las pantallas de televisión ?

La muralla de la ciudad de 1940 metros de longitud impresiona forzosamente al viajero. Durante la visita de la muralla sentiremos la suave brisa del Adríatico y descubriremos los secretos de la fortaleza medieval mejor conservada de Europa, la cual disfruta desde 1979 de pertenecer a la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Pero Dubrovnik no solo ofrece vistas maravillosas, también conquista al viajero por un modo de vida incomparable, tras siglos siendo república independiente sigue representando hoy día el afán de libertad. El lema de la fortaleza Lovrijenac demuestra la sed de libertad de sus habitantes, dice así: “La libertad no se venderá ni por todo el oro del mundo”. El miedo a la pérdida de la independencia no era infundado, la fortaleza tuvo que defender los ataques de los venecianos, los otomanos, las tropas de Napoleón y los austriacos.

En la actualidad la vida en Dubrovnik es naturalmente mucho más pacífica. Así, la ciudad que probablemente sea el museo al aire libre más grande del mundo, y el destino marítimo de moda, atrae a visitantes de todo el mundo y transmite una viva imagen de tiempos pasados.

No deje escapar este placer. Esperamos poder celebrar con ustedes la forma de vida croata con la fina gastronomía mediterránea y una buena copa de vino local.

Le hemos convencido?

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Nos alegramos de poder conocerles!